Un estudio exploratorio desde La Unión, Cartago, Costa Rica
Entre los meses de marzo y agosto de 2021 FLACSO Costa Rica, en el marco del proyecto regional de investigación Vidas Sitiadas I, ha llevado a cabo el estudio “Jóvenes de sectores populares ante la pandemia. Un estudio exploratorio en el cantón de La Unión, Costa Rica”, con el objetivo de explorar los impactos que sobrellevan las personas jóvenes en territorios signados por la violencia durante este periodo de emergencia sanitaria por el Covid-19.
Esta investigación se basó en la técnica de entrevistas semiestructuradas, realizándose 16 de estas, con el apoyo de organizaciones de la sociedad civil presentes en el cantón: Guías y Scouts, la Asociación Enlaces Nicaragüenses que realiza su trabajo desde la comunidad de Río Azul y, la Asociación de Mujeres Artesanas de La Unión (AMACU). Participaron en total 10 mujeres y 6 hombres, de entre 18 y 32 años de edad. La totalidad de las entrevistas fueron ejecutadas a distancia: la mayoría por llamada telefónica y algunas por medio de la plataforma Zoom.
Hemos considerado al cantón de La Unión para la ejecución de este estudio, pues posee algunas características relevantes para nuestra investigación: es un municipio perteneciente a la provincia de Cartago, al este de la Gran Área Metropolitana y uno de los cantones más poblados del país, albergando a más de 100.000 personas. Además, La Unión ha sido uno de los municipios con más alta tasa de casos confirmados de COVID-19, incluso ha estado en situación de alerta naranja durante la mayoría de los meses de pandemia. Por otra parte, la situación de las violencias en el cantón ha venido al alza en la última década, principalmente por los impactos de las pugnas territoriales entre pandillas organizadas en actividades de narcotráfico en modalidad de narcomenudeo.
La investigación se centró en el abordaje de tres dimensiones: i) el hogar y su entorno comunitario; ii) la familia y el clima de convivencia y; iii) el hogar y la movilización de recursos. Al respecto, en esta nota recuperamos algunos de los principales resultados del estudio.

«Uno no solo lucha ahora con la pandemia sino con la violencia que está en el país.»
Kysha, vecina de La Unión, 18 años.
El confinamiento ha supuesto problemáticas derivadas del telestudio (tanto en secundaria, universidad o hij@s en etapa escolar). No hay una buena valoración de esta modalidad de aprendizaje, es uno de los aspectos de la pandemia respecto al cual estas personas jóvenes han formulado más quejas y críticas, ubicando en una posición central la problemática de la conectividad de la vivienda. Contrario al telestudio, hay pocos casos de teletrabajo de las personas entrevistadas –solamente dos-.
También, para la mayoría de las personas informantes, la territorialidad que habitan tiene un trasfondo de violencia que trasciende el periodo de pandemia y se mencionan dos factores: la disputa por los micromercados de la droga y la pérdida de ingresos por la actual crisis, los robos (sean hurtos o asaltos) se han incrementado. De hecho, esta última forma de violencia la han sufrido algunas de las personas informantes.
Indagamos además, en el trabajo doméstico como recurso que movilizan las familias para su supervivencia y que suele quedarse invisibilizado. Es clara la división sexual de trabajo doméstico del conjunto de hogares considerados (solo las reparaciones menores aparecen como actividad predominantemente masculina y hacer compras es una tarea que parece estar compartida). La mayoría de las personas que nos compartieron sus experiencias, señalan que sí hubo incremento de las tareas domésticas con la pandemia causado por la necesidad de una mayor higiene, en especial por el lavado de ropa, pero no hay que perder de vista que en tres de estas familias hay menores que requieren cuidados y acompañamiento en sus procesos de estudio a la distancia y dichas tareas son asumidas por sus madres, mujeres jóvenes participantes de este estudio.
En cuanto a la movilización de oportunidades laborales, de las personas entrevistadas, la gran mayoría (doce personas) ha estado inserta en el mercado de trabajo durante este año de pandemia. Al respecto de sus trayectorias laborales, se han identificado cinco tránsitos durante este periodo:
1. El primero implica la pérdida de trabajo. Es decir, se tenía una ocupación a inicios de 2020, pero por la incidencia de la pandemia se frustró esa oportunidad laboral.
2. El segundo tránsito prolonga el anterior en un paso porque se logra obtener otro trabajo, pero el nuevo trabajo viene signado por la precariedad.
3. El siguiente es similar al anterior, pero con la diferencia que la terminación de la situación de desempleo supone recuperar el trabajo previo a la pandemia, pero igualmente, se evidencia una mayor precarización que antes de la pandemia.
4. El cuarto tipo supone un tránsito que se podría considerar congelado porque implica que el trabajo previo a la pandemia no se perdió, aunque pudo haber tenido cambios.
5. Finalmente, estaría el tránsito de no estar trabajando a encontrar una ocupación, o sea lo contrario del primer tránsito.
Esta investigación, al ser de tipo aplicada, recupera algunos retos y recomendaciones a las políticas públicas dirigidas a las poblaciones jóvenes, al respecto nos centramos en estos puntos: la profundización del rezago educativo que ahonda en las desigualdades sociales; la necesidad sostenida de promover cambios culturales que aporten a la redistribución del trabajo doméstico no remunerado y los cuidados de personas dependientes y, la necesidad de disminuir el desempleo juvenil por medio de ofertas que trasciendan la apuesta del emprendedurismo como la única luz al final del túnel.
Les invitamos a mantenerse atent@s, pues en el mes de setiembre estaremos publicando nuestro especial sobre este estudio en donde podremos observar y escuchar parte de los relatos de tres de las personas jóvenes informantes de esta investigación, agradecemos a cada una de las personas que ya sea mediante una llamada telefónica, una popular reunión de Zoom o, excepcionalmente, una visita a sus casas entre risas y almuerzos, nos compartieron sobre sus experiencias, lo que viven sus cuerpos y comunidades cada día, la preocupación e incertidumbre que les traza últimamente y cómo -entre telestudio, familia y trabajo- se apegan a tener un plan de vida en un entorno en que no les asegura nada.
Además, si están interesades en ver el estudio completo, les invitamos a descargarlo: