Las interrorrogantes
Hay una serie de interrogantes que estos proyectos no responden tales como: en contextos urbanos populares y de alta violencia, ¿cómo abordan estas intervenciones la reclusión de mujeres jóvenes en sus respectivos hogares obligadas a realizar trabajo doméstico? ¿Qué hacen para visibilizar y solucionar este problema? ¿Qué medidas se plantean para que las mujeres jóvenes de sectores populares urbanos superen las restricciones de movilidad? ¿Cómo abordan los estigmas que padecen por habitar territorios violentos? ¿Qué proponen estas intervenciones para incrementar la presencia en el mercado laboral de mujeres jóvenes de sectores populares urbanos provenientes de contextos de alta violencia? ¿Qué soluciones ofrecen en términos del sistema de cuidados, en este tipo de contextos de alta violencia, para que estas mujeres no sufran estas restricciones? ¿Ofrecen alternativas laborales distintas a las de los nichos tradicionalmente feminizados? ¿Qué iniciativas se proponen para la reinserción de mujeres jóvenes privadas de libertad? ¿Se inscriben estas alternativas en el espectro de las posibilidades y desafíos del “futuro del trabajo” y la digitalización?
La formulación de estas preguntas parte de un marco analítico que permite entender cómo esas tres cuestiones (mujeres jóvenes de sectores populares urbanos, violencias y oportunidades laborales) se cruzan en varios ámbitos sociales interconectados: lo doméstico, lo territorial y lo laboral. Marco analítico que es resultado de la reflexión que se está llevando a cabo en la actual Iniciativa Programática sobre “Jóvenes, oportunidades económicas y violencia en América Latina”.
Lo doméstico
El primero de estos ámbitos es el doméstico y está estructurado en torno a tres relaciones de poder que tiende a inferiorizar a mujeres y que corresponden a sendas dimensiones de este espacio: familia, hogar y residencia.
En tanto que familia, el poder se configura en las relaciones de parentesco que, en el tipo de sociedades que nos concierne, suele sustentarse en el patriarcado que erige a un hombre adulto en autoridad del espacio doméstico. En términos de género el recurso a controlar, para garantizar el poder, es la sexualidad y los cuerpos de las mujeres porque representan la posibilidad de reproducción biológica de la familia. Esta es la construcción primordial de la desigualdad de género y sobre la que se sustentan las otras dos presentes en el ámbito de lo doméstico.
Lo territorial
Los territorios a los cuales se hace referencia y que profundizan las problemáticas a tratar, son territorios cuya atención estatal es bastante limitada. Este hecho da lugar a una serie de factores que facilitan el control de dicho territorio a otros agentes, partiendo de que un territorio controlado por el estado sería lugar de derechos políticos y sociales. Este control puede ejercerse mediante tres modalidades (aunque no son las únicas): el control puntual que se da en espacios concretos, como los micromercados de drogas; el control onmipresente como las organizaciones de narcotráfico; y por último, el control externo de las organizaciones a través de actos violentos que hace referencia específicamente a las pandillas juveniles.
Ante esta situación, las mujeres jóvenes podrían ser victimarias, sin embargo, la gran mayoría suelen ser víctimas del acto violento, donde son vista como parte del territorio que controlan.
Lo laboral
Es conocido que las tasas de desempleo abierto de mujeres jóvenes son las más altas y no es posible pensar que este hecho sea una casualidad, el lugar de la mujer joven en el mercado de trabajo (ya sea en condición de desempleo, asalariada o autogenerado) está caracterizado por su acceso limitado y condicionado. Siendo así, es necesario trascender esta mirada corta de la desocupación abierta y desplazar el foco de atención hacia las desalentadas y, sobre todo, hacia las disponibles: aquellas jóvenes que se encuentran atrapadas en la realización de trabajo doméstico, pero si tuvieran la oportunidad de trabajar (o de estudiar) lo harían.
“Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa”
Simone de Beauvoir